martes, 7 de octubre de 2008

Amigos verdaderos

Para entablar amistades no basta con desearlas y esperarlas con paciencia, es más bien, una habilidad el buscar verdaderos amigos. La Biblia indica que las relaciones más estrechas se fundan sólidamente en la intimidad con Dios.

Pero para que él bendiga nuestros esfuerzos por encontrar buenos compañeros, es preciso que nos esforcemos. Sea joven o adulto. Hay que tomar la iniciativa, actuar con altruismo y demostrar que somos buenos amigos.

Cómo mejorar las amistades

Para tener buenas amistades, no es necesario que ahora empecemos a buscar nuevas. Si ya contamos con buenos compañeros, estrechando los lazos con ellos. Los viejos amigos son tesoros valiosísimos, y debemos tratarlos como tales, nunca dando por sentada su lealtad.

Sobre todo, hay que recordar que la verdadera felicidad —y lo mismo cabe decir de la amistad— requiere la entrega de uno mismo, de su tiempo y sus recursos. Pero las recompensas superan con creces los esfuerzos y sacrificios. No obstante, si a la hora de considerar posibles amigos solo pensamos en nosotros, fracasaremos. No debemos limitarnos, por tanto, a las personas a las que admiramos o de las que podamos sacar partido. Busquemos, más bien, a las que suelen pasarse por alto o las que tienen dificultades para conseguir amigos. “Cuando nos juntamos para hacer algo y sabemos que algún joven está solo, lo invitamos. Le decimos: ‘¡Cómo te vas a quedar en casa solo! Acompáñanos y así nos conoceremos mejor’”.

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